Impuestos indirectos madrid 1

IMPUESTOS INDIRECTOS: VALORACIÓN Y CLASIFICACIÓN

La imposición indirecta recae sobre los productos mediante el gravamen de la producción venta, importación o exportación de bienes y servicios.

Sabemos que su incidencia real sobre los compradores (aumento del precio para el comprador) y sobre los vendedores (disminución del precio del vendedor) no depende de la incidencia legal (quien deba soportar el impuesto según la ley) sino de las elasticidades de la demanda y la oferta y que en situaciones normales el impuesto es pagado tanto por compradores como por vendedores.

Impuestos indirectos madrid

La parte del impuesto que recae sobre los compradores encarece el consumo. La parte del impuesto que recae sobre los productores disminuye la rentabilidad de las inversiones en las empresas productoras, lo que puede desincentivar el ahorro y la inversión.

En estos impuestos, salvo en el Impuesto sobre el Gasto Personal que analizábamos en el tema 13 como alternativa al actual Impuesto sobre la Renta, no se realiza una declaración anual de las bases impositivas, sino que el impuesto es recaudado por las empresas vendedoras (normalmente se establecen como impuestos sobre las ventas) que lo ingresan en la Hacienda Pública. Debido a la inexistencia de una declaración personal de bases impositivas no pueden tenerse en cuenta las circunstancias personales del sujeto pasivo, a diferencia de la imposición directa. Por esa misma razón, los impuestos indirectos son proporcionales, se aplica el mismo tipo impositivo sobre cada acto de consumo. La aplicación de tipos progresivos requeriría el conocimiento de la cantidad global consumida por el contribuyente a través de una declaración personal. Si combinamos tipos impositivos proporcionales sobre el consumo con la disminución de la proporción que representa el consumo sobre la renta a medida que crece esta última, podemos concluir que los impuestos indirectos son regresivos sobre la renta. Esta regresividad puede disminuirse estableciendo impuestos especiales sobre productos de lujo consumidos por las rentas altas.

Podemos clasificar los impuestos indirectos atendiendo al siguiente esquema:

a) Especiales

b) Generales

  • Monofásicos
  • Multifásicos (Acumulativos y no acumulativos)

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IMPUESTOS INDIRECTOS ESPECIALES

Los impuestos indirectos especiales gravan el consumo o la producción de determinados productos (en una sola fase del proceso productivo, son por tanto monofásicos y normalmente en la fase de venta al consumidor) mientras que los impuestos indirectos generales gravan el consumo o la producción de todos los productos. En el caso español, como veíamos en el tema 10, los impuestos estatales indirectos especiales comprenden los aranceles sobre el comercio exterior y los impuestos sobre los hidrocarburos, el tabaco, el alco­hol, la cerveza, determinados medios de transporte, la electricidad y las primas de seguro.

Justificación

La justificación económica de estos gravámenes selectivos se basa en las siguientes razones:

Conseguir la producción eficiente de bienes que generan externalidades nega­tivas

La asignación eficiente requiere que el precio se iguale con el coste marginal de producción más el daño marginal social. La producción eficiente puede con­seguirse a través de un impuesto (por valor del daño marginal social para la can­tidad de óptimo social). Esta sería la justificación de la imposición sobre los hidrocarburos, tabacos y alcohol que generan externalidades negativas. El impuesto reduce el consumo de estos productos y por lo tanto reduce el daño causado, además de hacer recaer el coste que ocasionan sobre sus consumidores.

Minimizar el exceso de gravamen ocasionado por la imposición indirecta

Lo que conducirá al gravamen de productos con demanda rígida. Así se justificaría también el gravamen sobre el tabaco, el alcohol y los hidrocarburos.

Redistribución de la renta

Si se quiere introducir progresividad en la imposición indirecta sobre el consumo y no existe un impuesto personal sobre el gasto en consumo, puede acudirse al gravamen de productos de lujo que son comprados por los niveles altos de renta. Así se justificaría la imposición sobre joyas, peletería, ciertos vehículos o embarcaciones, etc. El grado de progresividad alcanzado depende­rá de en que medida esos bienes sean efectivamente de lujo.

Protección de la producción nacional frente al exterior

Se trata de los aranceles o derechos aduaneros que gravan las importaciones.

Tipos específicos y ad valorem

La imposición especial puede realizarse con tipos específicos (impuestos por unidad) o ad valorem (impuestos que gravan con un determinado tipo impositivo el precio del producto).

Si de lo que se trata con estos impuestos es de reducir el coste social que ocasionan, la imposición debe ser específica sobre aquellas características del producto que ocasionan el daño externo. Si el impuesto se establece sobre el precio, aquellos productos de mayor precio soportarán un mayor gravamen aunque el daño externo que causen sea menor. Por ejemplo, serán gravados fuertemente las bebidas caras aunque su contenido alcohólico sea menor, redu­ciéndose el consumo de los productos caros e incrementándose el de los bara­tos que pueden tener un mayor contenido alcohólico, incrementándose el daño social.

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IMPUESTOS INDIRECTOS GENERALES MONOFÁSICOS

Estos impuestos gravan el valor de las ventas de todos los productos en una sola de las fases de la cadena: fabricante –       mayorista-minorista-consumidor. Aún cuando el gravamen recaiga sobre una cualquiera de las fases, el impuesto se traslada hacia delante, de tal forma que finalmente recae sobre el consumidor.

Respecto a estos impuestos se plantea la fase optima para establecer el impuesto atendiendo a los criterios de sencillez en la administración del impuesto y eficiencia.

Desde el punto de vista de la sencillez es mejor establecer el impuesto lo más alejado de la fase final, dado que el número de contribuyentes a controlar es menor en las primeras fases.

Sin embargo, desde el punto de vista de la eficiencia es preferible situar el impuesto en la fase final, esto es sobre las ventas de los minoristas. Un impues­to sobre las ventas de los fabricantes estimulará que ciertas actividades fueran realizadas por los mayoristas para que así quedaran exentas del impuesto. Por ejemplo, los fabricantes crearían empresas de comercialización mayorista que asumirían las tareas de publicidad, empaquetado o almacenamiento, de tal forma que por razones fiscales y no necesariamente económicas, se produciría una alteración de la asignación de actividades. Así mismo, se estimularía que los fabricantes se localizaran cerca de las fuentes de materias primas para minimi­zar el coste de transporte de las materias primas que se incluye dentro del pre­cio de venta del fabricante y que por tanto está gravado con el impuesto sobre las ventas del fabricante. El transporte de los productos terminados no se inclu­ye dentro del precio de venta del fabricante por lo que no estaría sometido al impuesto lo que justificaría la preferencia por la minimización del coste de transporte de las materias primas frente a la minimización del coste de trans­porte de los productos terminados.

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